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sábado, 28 de mayo de 2011
Poema 110
espectarnos, como recolectando colores de frutas sobre la mesa
insonora que pende del tiempo abierto, ese
que tus manos vivas saludan como lienzos bandereando
al cielo; ese
que me mira inocentemente con sus ojos de instantes, con sus párpados
de intervalos con un olor a llovizna pequeña de abril;
espectarnos, y ser manjares que no conocen las bocas de los rostros
exploradores de sabores habitantes sólo de las miradas,
y ser paisajes que siempre fueron y ahora vuelven a ser otros bajo
las luces de otros, amaneciendo, renaciendo tan perfectamente,
tan extraordinariamente,
que el tiempo mismo, abierto como una ocasión, espira el secreto de su
perfume.
3-4-2011
martes, 29 de marzo de 2011
Poema 107
En la humedad de paredes gentiles de sombras
encuentro pueblos cuyas puertas parecen alas que tocan,
ciegamente, naturalmente,
al silencio;
y no duele la lluvia dentro de sus bordes rectangulares,
no duele,
porque su aire de vaivén tierno sabe cómo abrazar esa desmesura que,
como un manto de temores,
pende del cielo parpadeante hasta mojarme
las manos.
28-11-10
encuentro pueblos cuyas puertas parecen alas que tocan,
ciegamente, naturalmente,
al silencio;
y no duele la lluvia dentro de sus bordes rectangulares,
no duele,
porque su aire de vaivén tierno sabe cómo abrazar esa desmesura que,
como un manto de temores,
pende del cielo parpadeante hasta mojarme
las manos.
28-11-10
Poema 105
Vuelta adonde están, perdidas, las razones
de tanto origen,
y por debajo del velo que cubre la plena luz
una migaja de sentido parece recuperar el habla, diciendo
con esa voz gastada, casi desconocida, casi hermana,
que nada concluye si los pasos se suceden
aun cansados
dentro del aire sediento de caminos
22-11-10
de tanto origen,
y por debajo del velo que cubre la plena luz
una migaja de sentido parece recuperar el habla, diciendo
con esa voz gastada, casi desconocida, casi hermana,
que nada concluye si los pasos se suceden
aun cansados
dentro del aire sediento de caminos
22-11-10
lunes, 29 de noviembre de 2010
Poema 104
En todas partes, como el agua de todo lo que es
y no pide más que testigos,
en cada pared y sus roturas de miel para las raíces de las
semillas que vuelan como moscas,
en este camino de baldosas que conduce a la distancia más hermosa
que jamás me haya rodeado;
en sitios desconocidos que recorremos embadurnados de ceguera,
allí,
soñando despertares que ignoran las horas vulgares del tiempo,
yace entre frescuras la presencia
16-11-10
sábado, 30 de octubre de 2010
Poema 102
Tu perfume de incienso con manos que van y vienen
como las aguas que la luna estremece secretamente para desperezarse;
ese olor de tu ojos que no puede verse ni probarse aunque mis pies
rozaran los confines;
la obstinación de tu garganta, tu lengua, tus labios, tus cejas,
cuando engendran, desde la pulpa de tu frente,
una llamarada de palabras;
sólo sujeto, como una tela apenas dócil, la certeza de poseer la pregunta madre
de lo poco que sé sobre tu extraño paisaje
8-09-10
domingo, 1 de agosto de 2010
Poema 94
¿Y si todo fuera tan extraño como
su imagen?
Un gris sin rostro volviéndose agua
una tarde creyéndose libre en el desparpajo desnudo del balcón
un insecto cargado de perseverancias
el rincón donde se secan los restos de las voces húmedas y
sus luciérnagas…
Antes de que se apague el olor de los buenos días y sus
hermosas cortinas manchadas de sombras frescas como de barro,
otra vez el silencio se abrirá, como un párpado adormecido,
en la mirada ajena que toca todas las cosas.
14-4-10
viernes, 29 de mayo de 2009
Poema 92
afuera
las manos de las voces de las almas que se congregan
en una ronda de pechos violentos preciosos
como un poro acunando la humedad fresca del
presente
cerca
nadie que la curiosidad sostenga en sus brazos junto con
una ambición de alcanzar la blandura que espera
a un paso del paladar del clamor y del deleite
adentro
el musgo dulce y epitelial y una quejumbre de cuerdas vocales
que parodia incesantemente, como un largo pretérito,
un temblor de telarañas
24 -2-09
3-3-09
jueves, 26 de febrero de 2009
Poema 85
despego lentamente mi cuerpo de su cuerpo,
mis ojos que cuelgan sin alas del precipicio de sus poros
desbordantes,
el cuello de mi soledad de sus manos crispadas como garras alrededor
del tiempo,
mi eco resbaladizo del silencio plateado y húmedo de su piel,
la contracción de mis cabellos de la duna egoísta de su vientre cíclope,
agudo, disonante,
enredado para siempre entre las cuerdas que tensan los caballos suicidas
de la altanería del miedo
enero 2009
sábado, 11 de octubre de 2008
Poema 80
sin tiempo para encontrar las respuestas que esconde
la multitud de la realidad entre sus paños ensimismados,
me arqueo lejos del misterio que peregrina mis horas
como un insomnio
desarticulándome en caminos que conducen a pueblos de dudas,
de casas sin techo ni paredes ni aderezos de refugio que
puedan abrigar de bordes la intemperie donde
tiemblan tantas preguntas
Poema 74
en este lugar, dentro de este segundo que se retuerce como
buscando su propio comienzo, hay una sordera y un silencio que
lastiman todo lo entrañable con uñas largamente afiladas,
derramando el aire en recipientes demasiado pequeños y frágiles como
tímpanos,
disecando deseos como células vivas,
como árboles podados cuyas ramas ahora lejanas se tergiversan,
inapelablemente, resignadamente,
expresando brazos muertos
como mis brazos
también muertos también vivos, astillas de este cuerpo
calcinado pero respirante pero sofocándose como un volcán
entumecido de desenfreno incrustado, de parálisis,
de quemazón y de cenizas cansadas de tanto dolor combustible,
de inspiración y expiración y tanta ignorancia punzante descorazonándome,
despilfarrando vida y muerte en el lienzo del músculo limítrofe que se rasga
por sístoles macizas que golpean como badajos de campanas de violencia:
aciÉrto, errÓr, locÚra, razÓn,
y el desgobierno de lo que me estremece borrascosamente
desnudo en el sedimento del aire
Poema 70
¿Hasta cuándo espesarse sin esparcirse,
sin evidenciar, sin cundir como rumores,
sin cantar como grito torrencial que sale de su repliegue
y desampara su desmayo,
sin pregonarme al fin debajo de una pirueta que cure
mis espasmos?
Y mi corazón omite comprender y bullir,
y se recuesta en la respuesta,
y embaula el pulso espinoso como los tallos
de las rosas que aún no nacen,
y se enrosca una vuelta más lejos del vértigo oceánico
dentro de sus blandos muros.
Poema 59
Un susurro de papel me despierta en las mañanas
y me despliega pájaro del este del infinito
la presa boquiabierta capaz de beberse el cielo de su albedrío
hasta amanecer en cada costado del pelaje color niebla
en un rapto que emancipa la obscenidad pura de
la luz
y la multitud de ríos del caos.
Poema 58
Remansos de tierra revuelta como golpes
de suavidad con manos con olor a lluvia que
a veces se sofoca de vapor interior
tan inmenso
que parece que vas a morir entre esos dedos tuyos
con la boca árida y toda esa tormenta de florecillas
que caen tan lejos de tu frente
aunque tus ojos puedan deglutir su amarillo en pizcas
que no lastimen ni pupilas ni gargantas remotamente
cerradas como un paño de terciopelo azul marino
tan hermoso como tanto océano entre frágiles costillas.
Poema 55
Bosques de cenizas aún tibias pueblan
estos bronquios semejantes a sus árboles tergiversados,
ramas
dentro de ramas
dentro de dedos doloridos por tanto
albergar al aire enrarecido y maloliente que no se espira
y se pudre dentro de mis manos,
guarida de alas tristes de pájaros medio muertos
que encierran la pena y el miedo.
Los pájaros encerrados por la pena y el miedo.
La pena y el miedo encerrados en los pájaros que agonizan.
La voz espesándose en las arterias encerradas entre músculos desusados.
Yo, y mi aliento de cenizas incandescentes sobre estas manos de espesura forestal.
05-06-08
Poema 54
Esperanza
Encuentro un estado de gracia jugosa sólo
cerca de pestañas que evaden el tiempo antiguo y
todos los orígenes del desasosiego para abrir
la cáscara que la nieve conserva entre sus
cristales de clausura
y entregar, con un forcejeo de amor protector,
su vulnerable suculencia.
Cosecha de pronósticos resecos cuyo vigor
no alcanza para desahuciar primaveras que saben
cómo huele un naufragio,
cómo se pudre la piel del cautiverio detrás de los vidrios
empañados por el tiempo,
cómo esperar cuando no se sabe desear lo que
afanosamente desterró el olvido.
02-06-08
Poema 53
Renuencia
Hay una firmeza de tallos paralelos
que gotea involuntariamente, horadando
accesos efervescentes a laberintos cabizbajos de
muros de callosidades
y su prolongación es una curva humectante
como la plenitud de lo que sobrevive atrozmente
en un depósito de cenizas
ese fruto que nada sabe emerge delicioso de ceguera y abandono.
30-05-08
Poema 48
Hacerme un vapor impregnado de metales
para entrar adonde nadie pronuncia mi soledad ondulada
como los volados de un aire enrarecido y fruncido
hacerme fuerte allí donde me distorsiono en silencios
y salpicar de espasmos apetentes estas travesías que el desierto
menciona alrededor de los oasis
hacerme un vuelo furioso deshebrando la barbarie que
adormece el dolor en las alturas
y despertarlo sin caer en una bestia herida
hacerme otro día elongado hacia los velos amarillos
que deforman las partículas de cualquier mañana
y expresar su hervor de ocurrencias.
Poema 47
A través de mí sólo veo rápidos aprisionando
humaredas,
y un balanceo puntiagudo que me astilla los lunes
de perlas que parecen falsas,
y la voz conmovedora esparciendo sus migajas empapadas
de aire escondido como músculos,
y destellos franqueando los muros tristemente angelicales
que se petrifican bajo la lluvia, avergonzados,
una y otra vez,
y otra vez conmigo,
y otra vez quemando el agua que corrompe
sólo porque fluye confundiendo el dolor de los volcanes
bajo la luz que desenfunda la tierra.
Poema 43
Dejaré de buscar en las atolondradas brasas
el humo que mezquina la transparencia
de lo que es,
y ahuyentaré el alarido que ilustra mi plena tristeza
como el desgarro de un lienzo de vísceras despiertas
en la noche
y así
como una música que se oye más fuerte que el aire
prolongado de la escasez
la verdad pura ejercerá su cuerpo despabilado
mientras se pueblan de crudeza las cuencas
de las horas
y así
seré una cuna meciendo la premura que se apaga
por el agua lenta de la pérdida
hasta que el temblor de la desnudez recuperada
sea sólo viento
donde el tiempo resquebraja
al frío.
21-04-08
Poema 42
Hay tanta tarde que no pronuncia
la compañía de aquello que trasciende los límites,
que su impureza imprescindible inventa motivos
para persistir en lumbre de ámbar,
en sagas de humo lento que le cuentan al aire
su emoción desintegrada en esporas irrepetibles,
en párrafos que han perdido el sonido, la figura,
la imagen.
Y estas paredes sumergidas en el atardecer
poseen la sabiduría estridente de lo que se calla,
la apariencia abandonada del silencio;
esta residencia es un misterio nítido,
un absurdo de búsquedas donde
las puertas abiertas encierran ecos de madriguera.
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